El blanco lienzo se cubrió de dibujos a
lápiz. Líneas negras, muchas, muchísimas que marcaban detalles contornos,
edificios, aberturas, vidrieras, balcones. Construcciones que contorneaban una
calle que, a lo lejos terminaba en un trozo del edificio, del gris edificio de
aduanas, del cual solo afloraban algunas ventanas de oficinas.
En diciembre del 2023 lo llevé al taller
del momento junto con la de Asís, que se encontraba en las mismas condiciones y
las presenté como objetivo para el año siguiente. Al maestro del taller le
pareció algo complicado. No solo cambié de taller para el marzo siguiente, en
febrero la presenté en una exposición de trabajos en ejecución, aunque le
restaba solo la firma. Lindo momento una noche espléndida, pintar al aire libre
a cien metros de la playa. Primero tomó color el pequeño retazo de
cielo y así permaneció un tiempo. Sé que lo retraté en algún momento, recuerdo
nítida esa imagen. Es difícil encontrarla en un mundo de imágenes. Es como si
la estuviera viendo. No podía dejarla fuera del cuento así que, utilizando IA
la reconstruí. Las otras dos fotos del proceso afortunadamente pude
encontrarlas. Ya terminada ha sido seleccionada para varias exposiciones. Es como
el caballito de batalla que porto en cada exposición. La próxima, en mayor de
este 2026, estará en Buenos Aires. En este tiempo mi forma de pintar ha evolucionado
bastante, pero este estilo lo sigo cultivando.




No hay comentarios:
Publicar un comentario